La ciudad cuenta desde el año 2000 con el Plan Especial de Ordenación y Protección del Conjunto Histórico-Arqueológico de Mérida que define la gestión integral del yacimiento emeritense.
Mérida se dividió en cinco zonas arqueológicas equivalentes a cinco grados de protección diferente. Estas zonas determinan el tipo de intervención arqueológica necesaria previa a la construcción.